Espinacas salteadas con ajo
Un acompañamiento chino rápido y sabroso elaborado con espinacas frescas que se marchitan en un wok caliente con ajo fragante y un chorrito de aceite.
Historia
Un plato muy querido de la cocina china casera, las espinacas salteadas con ajo son el tipo de receta que demuestra que la simplicidad puede ser muy satisfactoria. En solo unos minutos a fuego alto, las hojas tiernas de espinaca se mezclan con ajo picado que chisporrotea hasta que se ablandan y adquieren un verde brillante y vibrante. Un chorrito de aceite y una pizca de condimentos dejan que el dulzor natural de las verduras salga a relucir, equilibrado por el toque intenso y aromático del ajo. Se trata de un plato de verduras clásico del día a día, que suele servirse junto con arroz y un plato principal para completar una comida reconfortante.
Ingredientes
Instrucciones
Paso 1
Prepara los ingredientes: espinaca: un puñado; dientes de ajo: varios; sal y aceite para ensalada: al gusto. Corta las raíces de la espinaca, lávala y córtala en varios trozos. Pela los dientes de ajo, luego tritúralos con el lado plano del cuchillo y resérvalos.
Paso 2
Enciende el fuego y primero seca la humedad del wok. Vierte un poco de aceite para ensalada; una vez que el aceite esté caliente a fuego alto, agrega primero los dientes de ajo para que suelten su aroma, luego agrega los tallos de la espinaca y saltea un par de veces. Después, agrega todas las hojas y saltea hasta que estén completamente cocidas y tiernas. Antes de sacar del wok, agrega una cantidad adecuada de sal para sazonar, mezcla bien y luego apaga el fuego.
Paso 3
La espinaca suelta agua con facilidad, así que durante el proceso no agregué agua extra al wok. Saltear espinaca se hace mejor rápido a fuego alto para que las hojas se mantengan de un verde brillante. Sin embargo, la espinaca no se debe revolver constantemente, ya que las hojas se ablandarán y se harán pastosas con facilidad y no tendrán buen aspecto. Por suerte, este manojo de espinaca estaba fresco, tierno y delicioso. A los niños también les encantó, metiendo las verduras repetidamente en la boca. Al menos, ¡no se gastaron los cien dólares en vano!!