Pastel de Mantequilla
Un tierno y rico pastel de mantequilla hecho doblando un merengue esponjoso en una base mantecosa de yemas. El resultado es un pastel ligero pero indulgente con una miga fina y textura que se derrite en la boca.
Historia
Este pastel de mantequilla depende de la técnica clásica de batir claras de huevo en un merengue, que luego se dobla suavemente en una mezcla mantecosa de yemas. Las dos masas se combinan solo hasta que no queden rayas, creando capas de bolsas de aire que le dan al pastel su miga suave y esponjosa. Es un pastel sencillo que recompensa la paciencia y el manejo suave.
Ingredientes
Instrucciones
Separar los huevos y batir el merengue
Separar las claras y yemas de huevo en dos bowls. Agregar aproximadamente la mitad del azúcar a las claras y batir con una batidora eléctrica a velocidad media-alta hasta formar picos suaves. Reservar el merengue.
Batir la mantequilla y la mezcla de yemas
En un bowl separado, batir la mantequilla ablandada con el azúcar restante hasta que esté pálida y cremosa. Agregar las yemas de huevo una a una, batiendo bien después de cada adición, luego incorporar el extracto de vainilla.
Doblar el merengue en la masa de mantequilla
Tamizar la harina y la sal sobre la mezcla de mantequilla-yemas y doblar suavemente hasta que esté apenas combinado. Agregar un tercio del merengue y doblar para aligerar la masa. Doblar el merengue restante en dos adiciones, teniendo cuidado de no desinflar el aire.
Hornear el pastel
Verter la masa en un molde redondo para pastel de 20 cm (8 pulgadas) engrasado y forrado. Hornear a 170 °C (340 °F) por aproximadamente 20–25 minutos, o hasta que la parte superior esté dorada y un palillo insertado en el centro salga limpio. Dejar enfriar en el molde por 10 minutos, luego desmoldar sobre una rejilla para enfriar completamente.