Galletas de Mantequilla con Aroma a Leche
Galletas de mantequilla tiernas, que se deshacen en la boca, con un delicado sabor a leche. Estas galletas clásicas presentan una textura ligera y esponjosa lograda al airear adecuadamente la mantequilla e incorporar cuidadosamente los ingredientes secos. Perfectas para la merienda o para regalar.
Historia
Estas galletas de mantequilla deben su textura irresistible a la correcta aireación de la mantequilla y a la técnica de incorporación suave. La clave es tener la mantequilla ablandada pero no derretida, y añadir la leche gradualmente mientras se bate para crear una emulsión ligera y esponjosa.
Ingredientes
Instrucciones
Cremar la mantequilla y el azúcar
Dejar la mantequilla a temperatura ambiente hasta que esté blanda pero no aceitosa. Añadir el azúcar glas a la mantequilla y batir con una batidora eléctrica a velocidad media durante 3-4 minutos hasta que la mezcla se vuelva pálida y esponjosa, con una textura ligera y aireada que se asemeje a la nata montada.
Incorporar la leche
Verter la leche a temperatura ambiente en la mezcla de mantequilla en tres adiciones separadas. Batir bien después de cada adición hasta que se combine completamente. Esta incorporación gradual crea una base emulsionada y suave que produce galletas tiernas.
Incorporar los ingredientes secos
Tamizar juntos la harina para pasteles y la harina de almendras (o el sustituto de maicena). Usando una espátula, incorporar suavemente la mezcla de harina a la mantequilla en varias adiciones. Utilizar un movimiento de corte y plegado en lugar de remover para evitar desarrollar gluten. Detenerse tan pronto como no queden vetas de harina.
Diseñar y dar forma a las galletas
Transferir la masa a una manga pastelera con una boquilla en forma de estrella o redonda. Formar pequeños montículos sobre una bandeja de horno forrada con papel de hornear, espaciándolos unos 5 cm. Alternativamente, formar la masa en pequeñas bolas y aplanarlas ligeramente.
Hornear hasta que estén doradas
Precalentar el horno a 165°C (325°F). Hornear durante 18-22 minutos hasta que los bordes se doren pero los centros permanezcan pálidos. Las galletas deben sentirse firmes al tocarlas ligeramente. Enfriar en la bandeja de horno durante 5 minutos, luego transferir a una rejilla. Servir calientes o a temperatura ambiente.