Tomates Rellenos de Arroz con Queso
Los jugosos tomates corazón de buey se convierten en recipientes comestibles para arroz frito salado y queso fundido hirviendo. Este divertido horneado chino combina tomate asado dulce, arroz nutritivo y costra dorada de queso en cada cucharada. El plato lleva el nombre auspicioso de «柿柿如意», un deseo para que todo marche según tus deseos.
Historia
La cocina casera tradicional china a menudo esconde sorpresas dentro de las verduras: melón amargo, pimientos, o en este caso, tomates maduros. Vacilar la fruta crea recipientes comestibles resistentes que liberan jugos dulces en el arroz mientras se asan. El nombre juega con la palabra para caqui, que suena como «asuntos» o «cosas», lo que lo convierte en un plato ideal para celebrar nuevos principios o desear buena suerte a alguien.
Ingredientes
Instrucciones
Preparar los recipientes de tomate
Corta el cuarto superior de cada tomate para crear una tapa, luego vacía cuidadosamente la pulpa con una cuchara, dejando paredes resistentes de aproximadamente un centímetro de grosor. Pica la pulpa de tomate reservada y resérvala para el relleno. Sazona ligeramente el interior de las cortezas de tomate y colócalas con el corte hacia arriba en una fuente para hornear pequeña.
Saltear el relleno de arroz
Calienta el aceite en un wok o sartén grande a fuego medio-alto. Añade la cebolla y la zanahoria, removiendo hasta que empiecen a ablandarse, unos dos minutos. Incorpora el jamón y el tomate picado reservado, cocionando otro minuto hasta que estén fragantes. Añade el arroz, deshaciendo los grumos, y sazona generosamente con sal y pimienta. Saltea todo junto hasta que el arroz esté caliente y cubierto con los jugos salados de tomate, unos tres o cuatro minutos.
Montar y hornear hasta dorar
Precalienta el horno a 200°C (400°F). Rellena los tomates huecos con la mezcla de arroz caliente, presionando bien y formando una pequeña montaña en la parte superior. Cubre generosamente cada tomate relleno con queso rallado. Introduce la fuente en el horno y hornea de doce a quince minutos, hasta que el queso esté burbujeante, ampollado y dorado. Deja reposar cinco minutos antes de servir: los tomates estarán calientes y jugosos.