Yogur Casero Cremoso
Un método sencillo en estufa para crear un yogur rico y cremoso en casa. Esta receta usa el horno como cámara de incubación para fermentar la mezcla de leche, resultando en un yogur espeso y ácido perfecto para desayunos o postres.
Historia
Este yogur casero depende del calor suave de un horno a baja temperatura para cultivar bacterias beneficiosas. El resultado es mucho más fresco y cremoso que las versiones compradas en tienda, y puedes controlar la dulzura a tu gusto.
Ingredientes
Instrucciones
Calentar el agua
Llevar 500g de agua a ebullición fuerte en una olla mediana. Agregar el azúcar y revolver hasta que se disuelva completamente.
Enfriar la mezcla de leche
Dejar que el agua azucarada se enfríe hasta alcanzar aproximadamente 40°C (104°F)—tibia pero no caliente al tacto. Espolvorear la leche en polvo descremada y batir vigorosamente hasta que no queden grumos.
Agregar el cultivo
Incorporar el yogur natural como cultivo inicial. Mezclar bien para distribuir las bacterias de manera uniforme en todo el líquido.
Agregar riqueza
Verter la crema espesa y revolver hasta incorporar completamente. Esta grasa adicional le da al yogur su textura lujosa y cremosa.
Fermentar en el horno
Verter la mezcla en un recipiente limpio y resistente al calor. Tapar con una tapa o plástico adherente. Colocar en el horno (apagado) y dejar reposar sin disturbed durante 6 a 8 horas. El calor residual crea el ambiente perfecto para la fermentación.
Enfriar y servir
Una vez que el yogur haya alcanzado el espesor deseado, tapar y refrigerar por al menos 2 horas antes de servir. Se espesará más a medida que se enfríe.