Galletas de Mantequilla de Vainilla Esponjosas
Estas galletas de mantequilla se deshacen en la boca y presentan una textura ligera y tierna lograda al batir correctamente la mantequilla y el azúcar hasta que estén esponjosas. La clave es agregar los huevos gradualmente y batir hasta que estén completamente incorporados para una máxima esponjosidad.
Historia
Estas galletas de mantequilla clásicas son perfectas para compartir con familiares y amigos. El secreto está en ablandar correctamente la mantequilla y batirla hasta que esté ligera y aireada; ¡tus invitados quedarán impresionados!
Ingredientes
Instrucciones
Batir la mantequilla y el azúcar
Coloca la mantequilla ablandada y el azúcar glas en el bol de una batidora de pie. Bate a velocidad baja hasta que se combinen, luego aumenta a velocidad media-alta y bate hasta que estén ligeros y esponjosos, unos 3-4 minutos. Usa una espátula para raspar los lados una o dos veces.
Agregar los huevos gradualmente
Casca los huevos en un bol pequeño y bátelos ligeramente. Con la batidora funcionando a velocidad media, agrega la mezcla de huevos lentamente, aproximadamente una cucharada a la vez. Espera hasta que cada adición esté completamente incorporada antes de agregar más. Esto asegura una masa suave y estable.
Mezclar los ingredientes secos
Tamiza juntos la harina y la sal. Con la batidora a baja velocidad, agrega gradualmente la mezcla de harina hasta que se combine. No mezcles en exceso; manipula la masa con cuidado para obtener galletas tiernas.
Dar forma y enfriar
Forma la masa en bolitas o dale la forma deseada. Colócalas en bandejas para hornear forradas con papel pergamino, dejando espacio entre cada una. Enfría en el refrigerador durante 20 minutos para evitar que se extiendan.
Hornear hasta que estén doradas
Precalienta el horno a 180°C (350°F). Hornea durante 10-12 minutos hasta que los bordes estén ligeramente dorados pero los centros aún parezcan ligeramente crudos. Enfría en la bandeja durante 5 minutos, luego transfiere a una rejilla.