Yogur Casero
Crea yogur espeso y cremoso en tu propia cocina con solo dos ingredientes y un poco de paciencia. Este método infalible produce yogur perfectamente fermentado cada vez.
Historia
Hacer yogur en casa es más simple de lo que podrías pensar. La clave es mantener una temperatura cálida y constante mientras las culturas hacen su magia. Una vez que pruebes el yogur casero fresco, nunca volverás al comprable.
Ingredientes
Instrucciones
Calentar la leche
Vierte la leche en una olla limpia y calienta a fuego medio hasta que alcance los 82°C (180°F). Verás pequeñas burbujas formándose alrededor de los bordes. Este paso ayuda a crear una textura más suave.
Enfriar la leche
Retira del fuego y deja que la leche se enfríe hasta los 43°C (110°F)—tibia al tacto. Si está demasiado caliente, matarás las culturas. Si está muy fría, no se activarán correctamente.
Añadir el iniciador
Transfiere la leche a un frasco de vidrio o recipiente limpio. Incorpora el iniciador de yogur natural hasta que esté completamente combinado. Añade endulzante si lo usas.
Incubar
Cubre el recipiente y mantenlo en un lugar cálido (alrededor de 38-43°C) durante 6-10 horas. Un horno apagado con la luz encendida, o un termo funcionan bien. Cuanto más tiempo repose, más ácido y espeso se volverá.
Refrigerar
Una vez que alcance la consistencia deseada, cubre y refrigera durante al menos 2 horas antes de servir. Se espesará más a medida que se enfría. ¡Guarda 3-4 cucharadas para tu siguiente lote!