Pudín de Almidón de Guisante Sedoso
Un postre chino suave como una nube con un temblor delicado. El almidón de guisante se cocina hasta convertirse en un pudín brillante que se solidifica en cubos frescos y temblorosos con una dulzura sutil y limpia.
Historia
Este tradicional del norte de China tiene una textura lujosa que se deshace en la lengua. La magia ocurre cuando el almidón de guisante se encuentra con el calor y el azúcar, transformándose en una gelatina translúcida que brilla al cortarlo. Sírvelo helado en una tarde húmeda o como final limpiador del paladar después de una comida rica.
Ingredientes
Instrucciones
Crear la mezcla de almidón
En un bowl, bate el almidón de guisante con la mitad del agua hasta que esté completamente suave y sin grumos. Cuela a través de un tamiz fino a otro bowl para eliminar cualquier gránulo stubborn.
Preparar la base dulce
Hierve el agua restante a fuego medio en una olla. Agrega el azúcar y la sal opcional, revolviendo solo hasta que los cristales se disuelvan completamente.
Espesar el pudín
Reduce el fuego a bajo. Vierte lentamente la mezcla de almidón en el almíbar caliente mientras revuelves constantemente con una cuchara de madera. Continúa cocinando y revolviendo vigorosamente por 10-12 minutos hasta que la mezcla se vuelva brillante y lo suficientemente espesa para cubrir el dorso de la cuchara.
Refrigerar el pudín
Engrasa ligeramente un molde rectangular poco profundo. Vierte el pudín caliente en el molde, alisando la superficie con una espátula. Deja enfriar a temperatura ambiente, luego cubre y refrigera por al menos 2 horas hasta que esté firme y se pueda cortar.
Servir
Pasa un cuchillo fino por los bordes e invierte el pudín sobre una tabla de cortar. Corta en cubos o formas de diamante. Dispón en platos fríos y sirve inmediatamente, opcionalmente espolvoreado con azúcar glass.