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Mermelada de fresa

Una deliciosa mermelada de fresa casera endulzada con una mezcla de azúcar blanca y azúcar de roca, tradicionalmente conocida por sus propiedades reconfortantes y beneficiosas para la salud, como estimular el sistema inmunológico, armonizar el estómago y nutrir los pulmones.

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Mermelada de fresa

Historia

La mermelada de fresa casera es una forma maravillosa de conservar los sabores frescos y vibrantes de la temporada. Cocinar a fuego lento las bayas maduras hasta convertirlas en un untable rico y dulce crea un manjar versátil que es perfecto para acompañar las tostadas matutinas, mezclar con yogur o servir con pasteles calientes. Esta conserva clásica captura hermosamente la esencia pura y afrutada de las fresas en cada frasco.

Ingredientes

Fresa
Azúcar blanco
Azúcar de roca

Instrucciones

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Paso 1

Lava bien las fresas compradas con agua, remójalas en agua con un poco de sal durante 10 minutos, luego retíralas y escúrrelas.

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Paso 2

Retira los tallos de las fresas y marínalas ligeramente con azúcar blanco.

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Paso 3

Viértelas en una licuadora, añade una cantidad adecuada de agua y licúa hasta obtener un puré de fresa.

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Paso 4

Luego viértelo en una olla, primero pon a fuego alto y, una vez que rompa a hervir, cocínalo a fuego lento.

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Paso 5

Sigue removiendo mientras se cocina a fuego lento para evitar que las fresas se peguen a la olla.

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Paso 6

Cuando adquiera una consistencia ligeramente espesa, añade azúcar de roca.

7

Paso 7

Espera a que el azúcar se derrita y la mezcla de fresa se vuelva aún más espesa, luego apaga el fuego y déjalo enfriar.

8

Paso 8

Prepara un frasco limpio (escaldado con agua hirviendo) y llénalo con la mermelada de fresa ya fría. (La mermelada de fresa no debe guardarse en el refrigerador por mucho tiempo; es mejor consumirla en el plazo de una semana más o menos).