Cheesecake congelado de yogur
Una tarta de queso fría sin horno con una base de galletas digestivas y un relleno cremoso de yogur con sabor a mermelada de arándanos. La tarta se cuaja con gelatina y se cubre con crema batida y melocotones amarillos en almíbar.
Historia
Este refrescante cheesecake congelado combina la acidez del yogur con la riqueza del queso crema para lograr una textura ligera y similar a un mousse. Una base de galletas mantecosas proporciona un crujido satisfactorio, mientras que la mermelada de arándanos añade un toque afrutado al relleno. Después de refrigerar hasta que cuaje, la tarta se termina elegantemente con crema batida endulzada y melocotones dorados.
Ingredientes
Instrucciones
Paso 1
Preparar los ingredientes necesarios.
Paso 2
Poner las galletas digestivas en una bolsa de plástico y triturar con un rodillo.
Paso 3
Después de derretir la mantequilla, añadirla a las galletas digestivas trituradas.
Paso 4
Mezclar uniformemente con una espátula de silicona.
Paso 5
Verter las migas de galleta mezcladas en el molde y presionar firmemente con una cuchara o una taza.
Paso 6
Después de ablandar el queso crema a temperatura ambiente, añadir la leche y remover al baño María.
Paso 7
Remover hasta obtener una mezcla lisa y sin grumos.
Paso 8
Añadir el azúcar blanco y la mermelada de arándanos y mezclar bien.
Paso 9
Verter el yogur y remover hasta obtener una mezcla uniforme y lisa.
Paso 10
Dejar en remojo las hojas de gelatina hasta que se ablanden y luego derretirlas al baño María.
Paso 11
Verter en la mezcla de queso y mezclar bien.
Paso 12
Verter la mezcla de queso en el molde con la base de galletas y refrigerar durante más de 4 horas.
Paso 13
Retirar el cheesecake refrigerado del molde.
Paso 14
Montar la nata para montar con azúcar.
Paso 15
Decorar la superficie del cheesecake con la nata montada y los melocotones amarillos.